
Has hecho que me ponga en pie de guerra.
Estoy en guerra con tus uñas postizas, que se caen antes de tocarme; en contra de tus largas pestañas que fingen miradas, cuando lo que yo quiero es que finjan que no me ven, que sería el signo más claro de que soy tu único objetivo; en contra de tus suspiros mal dados, que hacen eco en mi oído, no logro entenderlos, ni olerlos, ni nada.
Me obligas a la guerra.




